En el Hospital Josefina Martínez (HJM), la excelencia clínica que nos caracteriza va mucho más allá de la tecnología y los procedimientos médicos; reside, fundamentalmente, en el vínculo humano que construimos con cada familia. Entendemos que nuestro hospital es un espacio diverso donde convergen historias de vida de todos los rincones, incluyendo a familias migrantes que han hecho de Chile su hogar.
Para muchas de estas familias, especialmente aquellas provenientes de comunidades como la haitiana, el proceso de hospitalización de un hijo se vuelve un desafío doble. A la complejidad médica propia de nuestros pacientes, se suman las barreras idiomáticas y los códigos culturales que, de no ser atendidos, pueden generar incertidumbre o ansiedad en un momento crítico.
Reconociendo esta realidad, el HJM ha integrado la figura de la Facilitadora Intercultural, que busca derribar estas brechas y generar un puente de confianza que garantiza que todas las familias, sin importar su origen, puedan comprender, participar y sentirse acogidas en el proceso de atención de sus hijos.
Para conocer más sobre esta labor y el impacto que genera en nuestra institución, conversamos con nuestra especialista:
¿En qué consiste tu trabajo en el hospital?
“Actualmente me desempeño como facilitadora intercultural en el hospital. Mi trabajo consiste en acompañar a las familias migrantes, especialmente de origen haitiano, durante su proceso de atención, facilitando la comunicación y el acceso a la información. El objetivo es ayudar a reducir las barreras idiomáticas y culturales para que puedan beneficiarse de los servicios de salud en igualdad de condiciones que las demás familias”.
¿Cómo surge la necesidad de contar con intérprete y de qué forma ayudas a los pacientes?
“La necesidad surge porque algunas de las familias haitianas que atendemos se encuentran en proceso de aprendizaje del español, lo que en ocasiones puede dificultar la comprensión de indicaciones médicas, procedimientos o trámites. Mi labor es interpretar y traducir la información entre los equipos de salud y las familias, asegurando que ambas partes puedan comunicarse de manera clara y efectiva. Además, estamos implementando un curso de español dirigido a padres provenientes de Haití, con el fin de contribuir a sus procesos de inclusión social y fortalecer su autonomía en la vida cotidiana”.
¿Qué te parece el poder poner tus conocimientos al servicio de los niños y familias del hospital?
“Ha sido una gran experiencia porque me ha permitido ser testigo de la tranquilidad y satisfacción de los padres cuando se sienten escuchados, comprendidos y más partícipes de la atención de sus hijos. Para mí es muy significativo desempeñarme como facilitadora intercultural, porque es un cargo que comenzó a incorporarse al sistema de salud en Chile hace más de veinte años con el objetivo de implementar atenciones culturalmente más pertinentes”.
Un compromiso con la inclusión
La incorporación de este rol en nuestro hospital es un paso concreto hacia la construcción de una salud más equitativa. Como institución, nos llena de orgullo saber que el respeto por la diversidad cultural no es solo un valor declarado, sino una práctica diaria que acompaña a nuestros niños en momentos complejos.
Al sentir a los padres acogidos y comprendidos, no solo mejoramos la experiencia de atención, sino que fortalecemos el proceso de rehabilitación de nuestros pacientes, reafirmando que en el Hospital Josefina Martínez, la medicina de alta complejidad siempre camina de la mano con la calidez y la inclusión social.

