En el Hospital Josefina Martínez, entendemos que la recuperación de un niño no depende solo del tratamiento médico, sino también del entorno y el afecto que lo rodea. Bajo esta convicción, el hospital se encuentra en pleno proceso de transformación para convertirse en un Hospital Amigo, un modelo que busca fortalecer el acompañamiento familiar en cada etapa del proceso asistencial.
Para nuestro director, el doctor Ignacio Oyarzún, este paso es una evolución natural de nuestra identidad. “Ser un Hospital Amigo significa poner en el centro de la atención a las personas: a nuestros pacientes, pero también a sus familias y cuidadores. Implica avanzar hacia un modelo de salud más humano, donde el acompañamiento, el respeto, la comunicación y la participación activa de las familias son parte fundamental del proceso de cuidado”, destaca.
Esta transformación no es improvisada. El hospital cuenta con un Comité Hospital Amigo formalmente constituido y un Plan Anual 2026 que permite avanzar de manera medible en las 13 medidas establecidas por el Ministerio de Salud. Entre ellas, destaca la facilitación del acompañamiento constante durante la hospitalización, la entrega de información oportuna y un trato digno que reconoce al cuidador como un aliado estratégico del equipo de salud.
“Para el HJM, ser un Hospital Amigo no es solo cumplir una normativa, sino reforzar nuestra identidad como hospital pediátrico centrado en la familia”, afirma el doctor Oyarzún.
El impacto en nuestros pacientes
Adoptar este sello permite mejorar la experiencia de hospitalización, facilitando la continuidad del cuidado desde el hospital hasta el hogar y aportando significativamente al bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes.
Esta implementación progresiva, que ya forma parte de nuestra cultura institucional, asegura que en el Hospital Josefina Martínez nuestros pacientes nunca estén solos. Seguimos avanzando con el firme propósito de ser un espacio donde la excelencia clínica y la calidez humana caminen siempre de la mano.
