La noticia de que un hijo requiere una traqueostomía marca un antes y un después en la vida de cualquier familia. Más allá de la intervención quirúrgica, este procedimiento impacta directamente en las dos funciones más humanas: la capacidad de alimentarse y la posibilidad de comunicarse. En el Hospital Josefina Martínez, este desafío se aborda con una precisión clínica que busca devolverle al niño no solo su autonomía, sino también su conexión con el entorno. Al respecto, la fonoaudióloga Beatrice Trotter destaca que su especialidad es fundamental, ya que es el profesional idóneo para “evaluar, prevenir y rehabilitar exhaustivamente los trastornos derivados del uso de una cánula, integrando siempre la educación a los padres para lograr una rehabilitación integral”.
El desafío de la deglución: Más allá de “saber tragar”
Cuando un niño usa una traqueostomía, la dinámica de su garganta cambia. Se enfrenta a lo que técnicamente conocemos como disfagia orofaríngea iatrogénica, causada por la presencia física de la cánula, que se suma a posibles daños neurológicos o síndromes genéticos de base.
¿A qué se enfrentan los padres y el equipo clínico?
Aspiración de alimentos: El mayor riesgo es que el alimento o la propia saliva ingresen a la vía aérea hacia los pulmones. En el HJM hacemos una evaluación clínica exhaustiva con el paciente, además de pruebas clínicas como el Blue Dye Test. Para confirmar que el paciente no esté aspirando de forma silente y prevenir cualquier tipo de aspiración se acompaña con la realización de Videofluoroscopía evaluando la seguridad de cada deglución.
Aversión Oral y Privación Sensorial: Muchos de nuestros niños han pasado por intubaciones prolongadas y procedimientos invasivos. Esto genera un “rechazo alimentario” o hipersensibilidad. El niño no solo no puede tragar, sino que su cerebro ha aprendido a ver la boca como una zona de peligro o dolor.
Alteración de la sensibilidad: Algunos pacientes sufren de hiposensibilidad; no sienten el alimento en la boca o no perciben su propia saliva, lo que deriva en una sialorrea (babeo) severa que aumenta el riesgo de infecciones respiratorias.
Rehabilitación Sensoriomotriz: La ciencia detrás del avance
En el HJM, no nos limitamos a “practicar” la comida. Realizamos una terapia de desensibilización y estimulación técnica:
Estimulación Termo-Táctil: Utilizamos hielo y cambios de temperatura para “despertar” los reflejos de la garganta.
Modulación de Sabores: El uso de sabores ácidos (como el limón) o intensos permite gatillar respuestas motoras que el agua o la leche no logran provocar por sí solas.
Entrenamiento Motor: Trabajamos la fuerza de lengua, labios y mecánica masticatoria para transformar una alimentación por sonda nasogástrica o gastrostomía (GTT) en una alimentación mixta o, idealmente, 100% oral.
“Comunicación Total”: Rompiendo el silencio de la cánula
En el ámbito de la comunicación, el impacto del silencio es quizás la carga más pesada para el paciente. Al no pasar aire por las cuerdas vocales, el niño pierde el llanto y la voz, lo que puede generar una frustración profunda. Frente a esto, el hospital se posiciona bajo el modelo de “Comunicación Total”, una filosofía flexible que se adapta a cada individuo. “En el hospital no nos restringimos a un estilo exclusivo; le damos el espacio al paciente de crecer y potenciar sus propias habilidades, sin imponerle algo que quizás no le acomode”, señala la especialista. Ya sea a través de válvulas de fonación, señas, pictogramas o tecnología, el objetivo es que el niño recupere su capacidad de influir en su mundo.
Familia: El motor de la rehabilitación
En nuestra institución, la medicina de alta complejidad va de la mano con el empoderamiento familiar. Los padres no son solo espectadores, sino participantes activos que se incorporan desde el inicio en terapias y talleres.
El objetivo final es que los cuidadores dominen las estrategias de estimulación y se sientan seguros al alimentar a sus hijos en la rutina diaria. Este compromiso integral es lo que permite ver avances emocionantes: desde niños que logran tragar su propia saliva hasta aquellos que consiguen formar oraciones completas y compartir una comida de forma segura con sus seres queridos.
La capacidad de integrar la tecnología médica con una mirada humana y experta permite que familias de todo el país encuentren aquí la seguridad de una rehabilitación de estándar superior. En este entorno, cada avance, desde la primera sonrisa social hasta la primera frase completa, es el resultado de un modelo de gestión que pone la excelencia clínica al servicio de la vida.



