HJM celebra emotivos bautizos para sus pacientes

Por primera vez en nuestra institución, cinco pacientes recibieron el sacramento del bautismo en una ceremonia cargada de significado. Esta iniciativa, que nace desde el afecto y el compromiso con la humanización de la salud, marca un paso importante en el proceso de alta y transición de los niños.

La iniciativa surgió con un propósito doblemente especial. Por un lado, responder al deseo de brindar a los niños un apoyo espiritual y, por otro, preparar su egreso hacia el Centro Clínico RDS Sanatorio Marítimo.

Para estos cinco pacientes, el bautismo no solo representa un hito de fe, sino también un requisito dentro de su plan de intervención en el centro que los recibirá, por lo que la noticia de su realización fue acogida con gran entusiasmo por todas las partes involucradas.

La gestión de este evento fue un trabajo de equipo entre el HJM y nuestro Capellán, quien tuvo la iniciativa de adaptar el rito a las necesidades clínicas de cada paciente dentro de las dependencias del hospital.

Uno de los momentos más significativos de la preparación fue la búsqueda de las madrinas. “Uno de ellos escogió a sus propias madrinas, quienes recibieron la noticia con gran afecto”, relata Francisca Friz R., asistente social del HJM. Además, los propios pacientes participaron activamente en la confección de las invitaciones que se entregaron días antes a toda la comunidad hospitalaria.

Más que medicina: Acompañamiento humano

La ceremonia detuvo por un instante la rutina clínica para dar paso a la emoción. Médicos, enfermeras, técnicos y diversos profesionales se reunieron para acompañar a los niños desde un lugar distinto: el del afecto y la presencia.

Francisca Fritz destaca la relevancia de este hito: “Para nosotros, dar el bautismo es una forma de apoyar y acompañar a los niños, no solo desde lo médico, sino también desde lo humano. Es una fuente de esperanza y apoyo. Fue un espacio donde pudimos compartir un momento de amor y sentido, reafirmando nuestro compromiso de cuidado y recordándonos que, como hospital, somos parte de la historia de cada paciente”.

Este bautizo refuerza el modelo de atención del Hospital Josefina Martínez, donde cada proceso —incluso el de partida hacia un nuevo centro— se vive con dignidad, respeto y, sobre todo, mucho amor.