En los pasillos de nuestro hospital, la alegría y la contención llegan de la mano del Voluntariado Tribu, una iniciativa que subraya la importancia del cariño en el proceso de sanación. Emily Ayala, representante de este grupo de la Universidad de los Andes, nos compartió la esencia de su transformadora labor.
Tribu nació de la convicción de “acompañar a quienes más lo necesitan” con un enfoque claro: no desde la lástima, sino “desde el cariño, la alegría y la presencia genuina.”
Este valioso equipo está compuesto por alumnos de diversas carreras de la Universidad de los Andes, como Obstetricia, Enfermería, Terapia Ocupacional y Periodismo, donde cada uno aporta desde su conocimiento y talento, unidos por el mismo espíritu de entrega.
El Objetivo: Ser Parte del Cambio
Lo que los motiva es “poder ser parte del cambio” y demostrar que “el cariño, la compañía y el tiempo son herramientas poderosas.” Su meta es clara: que los niños sepan que “no están solos” y que hay personas fuera del hospital que los acompañan con alegría.
“Buscamos que vivan momentos significativos, que se sientan vistos, valorados y escuchados… Tribu representa comunidad, humanidad y encuentro. Es descubrir que hay muchas formas de sanar, y que el cariño también es una.”, explica Emily.
La experiencia de compartir con los pacientes ha sido, en palabras de Emily, “profundamente transformadora.” En sus visitas a las salas, han aprendido “el valor de lo simple, de mirar a los ojos, de jugar sin prisa.”
Durante estas horas, realizan actividades adaptadas a cada niño: juego, cuentos, manualidades, música y cariñoterapia para los más pequeños, buscando siempre un acompañamiento uno a uno para crear conexión.
“Hemos aprendido que a veces lo más importante no es hacer, sino acompañar. Volvemos a casa con el corazón lleno y con la certeza de que los niños nos dan más de lo que nosotros damos.”
La labor del Voluntariado Tribu es un inspirador ejemplo de cómo la humanidad y la vocación de servicio de futuros profesionales se integra y complementa la atención médica en nuestro hospital, dejando una huella imborrable de empatía y calidez.



